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lunes, 21 de septiembre de 2015

Hacia una Sociedad Civil Transpartidista

(Publicado originalmente en Revolución 3.0)

Domingo 13 de Septiembre de 2015

Foto tomada de internet
Se resquebraja el viejo cascarón de la política partidista, la sociedad mexicana traumatizada ha venido comprendiendo que ya no puede depositar sus esperanzas de una mejora en la vida social en ningún partido político, ni en ningún caudillo o héroe nacional, ni políticos de viejo cuño y gran prosapia, ni valientes luchadores sociales, ni respetables coroneles, ni nuevos y carismáticos representantes populares, ni licenciados, maestros, o doctores de las ciencias políticas o administrativas, especialistas tecnócratas estudiados en las mejores universidades del mundo. Nadie puede ofrecer a esta nueva sociedad mexicana del siglo XXI la confianza de la mejora en sus condiciones de vida con apego a la justicia. Los espacios de poder están cooptados por los grandes capitales que buscan megaproyectos y la extracción de riquezas naturales y por el crimen organizado en una economía cada vez más liberalizada en beneficio de las naciones más desarrolladas y en detrimento de las naciones más pobres. Ni siquiera la mínima seguridad pública son capaces de ofrecer. Los acontecimientos de los últimos tiempos le han quitado la careta a la clase política en su conjunto: la gran farsa pericial de una imposible “Verdad Histórica” en torno a 43 desaparecidos en Ayotzinapa recientemente evidenciada por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI); las decenas de miles de muertos y desaparecidos en los gobiernos panistas y el actual priista en esa insensata guerra contra el narco que sirve tan bien a los intereses yanquis y de los grupos en el poder; la gran farsa de la Alternancia desde el año 2000 que nos ha dejado sin alternativa; la represión creciente y el abuso de poder de las fuerzas del orden en los gobiernos “progresistas” del PRD; la inconfesable afiliación de Manuel Bartlett a la naciente Morena; el Tratado de Libre Comercio con el Norte que lleva lustros ya matando al campo mexicano; las Reformas Estructurales para entregar los recursos y servicios básicos al extranjero y para limitar la acción de la ciudadanía y de los grupos civiles organizados como la CNTE a través de una falsa Reforma Educativa; la complicidad de altos miembros de todos los partidos con el Crimen Organizado; el cinismo con que se entregan cargos públicos a personajes de evidente mala cepa como Arturo Escobar en pago por los ilegales favores electorales; la corrupción e ineptitud gubernamental y en la impartición de justicia como en la fuga del Chapo; los muchos presos políticos como Mireles, Nestora o Cemedí Verdía; la impunidad absoluta de que gozan los servidores públicos que comenten atropellos y crímenes contra los ciudadanos y comunidades enteras; la devaluación del peso y la pérdida del poder adquisitivo hasta niveles intolerables; la amenaza de la pérdida de servicios médicos indispensables para buena parte de la población vía la privatización; los constantes recortes presupuestales en programas y servicios sociales frente al vulgar incremento de sueldos de los altos burócratas, de todos los partidos, en todos los niveles de gobierno y de los 3 poderes de la unión; las muertas, sí, todavía las muertas, de Juárez y del Estado de México. Si alguno hoy en día promete algo distinto, está por verse. 

Los mexicanos comienzan a quitarse las camisetas del color de su partido, para enfundarse la camiseta de la Sociedad Civil, que se articula al margen y frente a los partidos todos, que no son más que grupúsculos de intereses mezquinos que se apropian del poder como falsos representantes de los intereses de los ciudadanos y de la Nación en su conjunto, sin auténtica convicción ideológica.

Priistas cada vez más conscientes, panistas, perredistas, morenistas, van comprendiendo que la clase política en su conjunto sin distingo de color se ha encerrado en su burbuja de privilegios defendiéndose unos a otros frente a la Justicia en donde todos tienen cola que les pisen y se hacen mutuos favores, y en donde solo representan un grotesco espectáculo de confrontación cuando se trata de asuntos menores, nunca en lo que al pueblo en verdad interesa: justicia, libertad, educación, salud, seguridad, progreso desde abajo. La defensa de los intereses y los recursos de la Nación es cosa que poco importa a los políticos de profesión, frente a los grandes negocios con que son beneficiados al entregar las riquezas nacionales a los grandes capitales, fundamentalmente del extranjero. La clase política se ha sentido intocable y se ha llenado de un cinismo vergonzante, con el que opera a expensas del dolor del pueblo. Los más viles y cínicos de los políticos son premiados con altos puestos y cargos en el gobierno para conformar un rampante frente de despojo e impunidad. Se vitorean a entre ellos sus grandes conquistas y festejan el crecimiento de sus cuentas bancarias por los sobornos para aprobar leyes, mientras el pueblo se aprieta el cinturón.

sábado, 10 de mayo de 2014

DEL HISTÓRICO #CONGRESOPOPULAR AL 18 DE MARZO

(Publicado originalmente el 27 de febrero en Revolución 3.0)


Que la memoria no sea tan corta. En momentos como éste, de actos altamente mediáticos como la visita de grandes mandatarios mundiales a una “inviolable” Toluca y la captura de grandes capos del narcotráfico como el Chapo Guzmán, los temas de verdadero interés ciudadano suelen esconderse un poco bajo el tapete, los únicos con los que el ciudadano puede albergar verdaderas esperanzas de mejora en la vida pública, más allá de la parafernalia y los flashes sobre estos grandes actos cupulares.

El pasado 5 de febrero en este México de siglo XXI, en plena revolución digital, de la democratización de las comunicaciones y la virtualización de la vida, de la globalización, se llevó a cabo a pie el Congreso Popular en la explanada del Monumento a la Revolución de la Ciudad de México con el propósito de revocar las reformas neoliberales que ha emprendido el gobierno peñista, particularmente la (contra)Reforma Energética promulgada el 20 de diciembre de 2013 que privatiza de facto el petróleo, los hidrocarburos y la energía eléctrica, e iniciar una serie de acciones de resistencia civil para lograr el cumplimiento de este decreto revocatorio popular: la principal de ellas, una serie de marchas y manifestaciones públicas el próximo 18 de marzo, en el aniversario de la expropiación petrolera. Y esto se ha hecho así porque las reformas emprendidas van en contrasentido del espíritu social y democrático de la Carta Magna mexicana, una Constitución Política histórica por ser la primera Constitución Política social del mundo, pero sobre todo porque tales reformas se han hecho desobedeciendo el mandato popular. La clase política ha decidido correr el riesgo político de brincarse la soberanía ciudadana y la ciudadanía no está dispuesta tolerarlo. Y además lo ha hecho de un modo inconstitucional, al aprobarse las reformas sin discusión ni paso por comisiones en el Congreso.

Acostumbrado el pueblo mexicano al autoritarismo –politeocrático y teocrático antes, laico después-, a que las decisiones de interés colectivo, públicas, políticas, sean tomadas heterónomamente, por Cuauhtlahtos y Tlahtoanis entre los mexicas, Batabs y Halach Uiniks entre los mayas, Reyes y Virreyes durante la Nueva España, Emperadores, Dictadores y Presidentes, en el México independiente y moderno, y una oligarquía partidocrática, empresarial y telecrática en el México contemporáneo que manipula el cuerpo legal de la Carta Magna mediante un ente supralegal conformado por un grupo de legisladores de varios partidos políticos, tanto de derecha como de “izquierda”, llamado “Pacto por México”, el que se arroga atribuciones que no le ha otorgado el pueblo para marcar la agenda nacional, y dirigidos por un Presidente impuesto por la televisión, obedeciendo finalmente todos a un grupo de intereses transnacionales y personales, de castas político-económicas, en donde el bien común o el bien de la comunidad a la que se gobierna pasa de ser una aspiración legítima a mera retórica legitimadora de sus prácticas políticas; acostumbrado a todo ello, es encomiable la aparición de un órgano ciudadano para apropiarse la soberanía. O mejor dicho, para ejercer su soberanía.

domingo, 2 de marzo de 2014

Convocan a instalar Congreso Popular este 5 de febrero

   Por Redacción

(Migrado de http://lecturafilosoficadelacontecer.wordpress.com/, publicado originalmente el 27 de enero de 2014)

La clase política no nos representa. Esto no es ya una democracia. Por ello un importante grupo de intelectuales, artistas, actores, luchadores sociales, y otros personajes de la vida pública, plural y apartidísta, convocaron el pasado 23 de enero de 2014 a la instalación de un Congreso Popular, con el primer objetivo de revertir la Reforma Energética que el mal Congreso ha aprobado.

Aquí la convocatoria:
Congreso Popular


LA CLASE POLÍTICA HA TRAICIONADO AL PUEBLO. SE VIOLAN COTIDIANAMENTE LOS DERECHOS ENARBOLADOS POR LA CONSTITUCIÓN DE 1917. LA MAL LLAMADA “TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA” NO CUMPLIÓ CON EL MANDATO CIUDADANO PARA ACABAR CON LA CORRUPCIÓN, LA VIOLENCIA, LA POBREZA, LA MENTIRA Y EL ABUSO DE PODER DE OLIGARCAS APÁTRIDAS Y AVARICIOSOS.
LOS REPRESENTANTES POPULARES NO REPRESENTAN AL PUEBLO DE MÉXICO. LAS INSTITUCIONES NO ASEGURAN EL RESPETO A LA LEY. LOS GOBIERNOS NO MIRAN POR EL BIEN COMÚN Y SE ENCUENTRAN COLUDIDOS CON LOS MÁS ABYECTOS INTERESES. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN HEGEMÓNICOS OCULTAN, DESINFORMAN E INCOMUNICAN A LOS CIUDADANOS.

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