Por Erik Quintanar / @ErikQuintanar
El erotismo está en la intencionalidad. Hay quienes consideran que un acto de amamantamiento es un acto de amor, ternura y/o simple alimentación, desprovisto de cualquier indicio de erotismo que muchos otros, a quienes llaman enfermos, ven.
Hay otros que al mirar a una mujer amamantando no pueden evitar pensar eróticamente. De entre éstos algunos se excitan libremente (o descaradamente), algunos incluso llegando a ser irrespetuosos y cínicos, y otros condenan el hecho exigiendo censura para que no se amamante públicamente. Incluso hay quienes consideran los senos femeninos lascivos por naturaleza, obscenos, por cuánto que el pudor "manda" la discreción, de ahí que se prohíba mostrar los pezones femeninos y no así los masculinos, aunque se vean igual. El pudor ajeno demanda ser respetado, quizá injustificadamente.
El erotismo está en la intencionalidad. Hay quienes consideran que un acto de amamantamiento es un acto de amor, ternura y/o simple alimentación, desprovisto de cualquier indicio de erotismo que muchos otros, a quienes llaman enfermos, ven.
Hay otros que al mirar a una mujer amamantando no pueden evitar pensar eróticamente. De entre éstos algunos se excitan libremente (o descaradamente), algunos incluso llegando a ser irrespetuosos y cínicos, y otros condenan el hecho exigiendo censura para que no se amamante públicamente. Incluso hay quienes consideran los senos femeninos lascivos por naturaleza, obscenos, por cuánto que el pudor "manda" la discreción, de ahí que se prohíba mostrar los pezones femeninos y no así los masculinos, aunque se vean igual. El pudor ajeno demanda ser respetado, quizá injustificadamente.
Cosa más abstracta es el pudor que en su nombre se suelen justificar conductas represoras y violentas, a pesar de no ser capaz de lograr el consenso. Tan subjetivo pero tan imperativo es el pudor.



















